Las cerraduras, como cualquier otro mecanismo, se deterioran con el tiempo. Aunque muchos fallos pueden parecer menores, ignorarlos puede llevar a quedarte fuera de casa o, peor aún, comprometer la seguridad del inmueble.
A continuación, se explican cinco señales claras que indican que ha llegado el momento de sustituir la cerradura por una nueva.
1. La llave entra con dificultad o se traba al girar
Una de las primeras señales de advertencia es sentir que la llave no entra con suavidad, o que hay que girarla con más fuerza de lo habitual. Esto puede deberse a desgaste en los componentes internos, acumulación de suciedad o desajustes por el uso continuo. En algunos casos, un mantenimiento básico puede ayudar, pero si el problema persiste, conviene cambiar el bombín o toda la cerradura antes de que se bloquee por completo.
2. La cerradura gira, pero la puerta no se abre
Cuando la llave gira sin problemas pero la puerta no se desbloquea, es señal de que el mecanismo interno está dañado o desalineado. Este fallo puede agravarse con el tiempo hasta que la cerradura deje de funcionar.
Cuanto antes se actúe, menos posibilidades hay de tener que recurrir a una apertura urgente o a una intervención más costosa.
3. La cerradura emite ruidos anormales
Crujidos, clics duros o chirridos al girar la llave indican desgaste en piezas clave del mecanismo. Estos ruidos suelen ser el aviso de que algo se está deteriorando por dentro, aunque la cerradura aún funcione. Si el sonido se repite, conviene hacer una revisión y considerar el reemplazo como medida preventiva.
4. Hay marcas de forzado o intento de manipulación
Cualquier daño visible alrededor de la cerradura, como arañazos, marcas en el marco o piezas flojas, puede ser signo de que alguien ha intentado forzarla. Ante esta situación, lo más seguro es sustituirla de inmediato por un modelo con protección reforzada, como sistemas antibumping o antiimpresión. Una cerradura manipulada pierde efectividad, incluso si aparentemente sigue funcionando.
5. Tiene más de 10 años o ha quedado obsoleta
Las cerraduras también tienen una vida útil. Después de 8 a 10 años de uso continuado, especialmente en puertas principales, el desgaste interno puede reducir su resistencia. Además, muchas cerraduras antiguas no ofrecen protección frente a técnicas modernas de intrusión. Actualizarla por una cerradura de seguridad actual es una inversión razonable para reforzar la protección del inmueble.
Mejor prevenir que reparar
Detectar a tiempo cualquiera de estas señales permite actuar antes de que surja un problema mayor.
Cambiar la cerradura no solo evita urgencias, también refuerza la sensación de seguridad en el día a día.
Ante cualquier duda, siempre es recomendable consultar con un profesional que pueda revisar el estado del sistema de cierre y proponer la solución más adecuada.